ANTECEDENTES

El escultura pública se inicia en las ciudades españolas a partir de los años treinta y cuarenta del siglo XIX, mientras que en Valencia no será hasta la época de la Restauración cuando se inicie el primer gran proyecto monumental de la época, el dedicado al rey Jaime I.

En la ciudad de Valencia se produce a lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX una continua incorporación de monumentos conmemorativos, estatuaria honorífica en memoria y reconocimiento a personajes históricos, figuras de las Letras y las Artes, principalmente, de la Ciencia, o la política, que, por su meritoria y ejemplarizante labor o por el beneficio que su actividad reportó a la ciudad, son elegidos para su honra en un monumento público, dejando constancia de los valores dignificados por la sociedad de la época, eminentemente cosmopolita y burguesa.

Los primeros años del siglo XX en la escultura están marcados por el pontificado de Benlliure.

En la década de los sesenta, período en el que se incorporan al patrimonio escultórico municipal un número total de veintiochonuevas obras escultóricas, promovidas mayoritariamente por el Ayuntamiento de Valencia.

Lo que particularmente caracteriza la escultura conmemorativa de este período es el hecho de la importante incorporación al espacio público de obras escultóricas ejecutadas por reconocidos escultores valencianos del siglo XIX. Dejando al margen las esculturas realizadas por Esteve Edo en la década de los años cincuenta, cuando figuraba adscrito al servicio municipal de Jardines, emplazadas todas en los Jardines del Real, la Niña de las Coletas sería suprimera obra escultórica erigida con carácter monumental y oficialmente inaugurada.

La intervención de José Esteve Edo en la escultura pública valenciana se incrementaría notablemente en la década de los setenta, período en el que ejecutaba sus primeras obras  de carácter conmemorativo para la ciudad de Valencia.

Los cambios políticos acaecidos en España tras la muerte de Franco, el período histórico de la transición hasta la instauración de la democracia, con elecciones generales en 1977 y municipales en 1979, son hechos históricos que podrían justificar la delimitación cronológica elegida. Sin embargo son los propios cambios en la escultura, en la concepción del arte público y en la propia política monumental de la ciudad respecto a la llevada a cabo hasta la fecha, los que señalan una precisa frontera.

Hasta la década de los ochenta sólo existieron en laciudad de Valencia dos obras escultóricas correspondientes a la plástica moderna, casos aislados en la política monumental coetánea: la escultura abstracta de Antonio Sacramento Victoria de Valencia, obra de 1969, la obra neofiguratíva Agricultor, Agricultura yProgreso,del escultor José Carillero, de 1972.

Empezó la retirada de esculturas del franquismo como monumento erigido a Jose Antonio Primo de River, fundador de Falange Española,Monumento a los Caídos,la estatua ecuestre del general Francisco Franco…

A lo largo del período de más de nueve años en que Ricard Pérez Casado presidióel Consistorio Municipal, se erigían en la ciudad de Valencia un total de diecisiete nuevas obras escultóricas.

Las esculturas describen soluciones formales netamente diferenciadas que ponen de relieve, por un lado, la continuación de la tradición estatuaria monumental, y, por otro, la definitiva incorporación de la plástica escultórica contemporánea al arte público valenciano.

En 1982 se inauguraba el Monumento conmemorativo del Campeonato Mundial de Fútbol, una obra escultórica de Andreu Alfaro, la primera escultura monumental de carácter abstracto erigida en la ciudad, si exceptuamos la obra de Sacramento.

También en1982 se inauguraba el Monumento en memoria de las víctimas de la riada, de Ramón de Soto: En 1984 se inauguraba la Fuente conmemorativa de la ampliación del abastecimiento de agua potable a Valencia con aguas del río Júcar, obra de Miquel Navarro, inaugurada en 1984; y por último el Monumento a la Paz inaugurado en 1987,obra de José Esteve Edo.
Con la Alcaldía de Clementina Ródenas Villena, cinco obras escultóricas se emplazaban en la ciudad durante ese corto período de tiempo continuando el proceso iniciado en la etapa precedente.

Las más recientes obras conmemorativas e intervenciones escultóricas en la ciudad han sido realizadas con la Alcaldía de Rita Barberá.

La política monumental llevada a cabo en la ciudad de Valencia durante la última década del siglo XX revela, en primer lugar, un sustancial incremento numérico de las esculturas emplazadas en el espacio urbano, con un total de setenta y cinco nuevas obras, siendo precisamente las de carácter conmemorativo el grupo minoritario.

En segunda instancia, evidencia una particular preeminencia de la práctica escultórica tradicional, esto es el monumento estatuario y rememorativo, hasta el año 1995 y, a partir de esa fecha un acentuado protagonismo de la plástica moderna en el espacio público, intervenciones artísticas asociadas mayoritariamente a actuaciones urbanísticas concretas.

Obras: el Monumento homenaje a Francesc de Vinatea (1993), el Monumento en memoria dels Maulets (1994), el Monumento a la afición valencianista (1994), el dedicado al banderillero valenciano Manolo Montoliu (1995), el monumento a la tonadillera Concha Piquer (1996); el Monumento conmemorativo del seiscientos aniversario del nacimiento del poeta Auxias March (1998), la obra escultórica de Andreu Alfaro Charlotte von Stein (1998), que figuró en la exposición La Gran Vía de las Esculturas; las Fuente de las Nereidas (2000), en la avenida Blasco Ibáñez, El Cristo del Salvador y Santo Tomás de Villanueva (2001) y, por último el monumento erigido en el jardín de la calle Joaquín Ballester-Gregorio Gea, al fundador del IVO, Antonio Llombart Rodríguez. Monumento a Granero, obra del escultor Antonio Sacramento, donaba por su autor a la ciudad, y que por iniciativa municipal se emplazaba como obra pública. Y también la escultura en acero Home Guaita del escultor Miquel Navarro, propiedad de la entidad financiera Bancaixa que cedía la obra para su emplazamiento en los Jardines del Real.

Al proyecto de remodelación del paseo marítimo de la Malvarrosa, se emplazaban en este ámbito urbano dos nuevas obras escultóricas, Delfines y la Fuente a la actividad marinera, en 1998 y 1999, respectivamente.

La última intervención de carácter escultórico llevada a cabo en la ciudad de Valencia está en relación directa con el Programa de Actuación Urbanística Avenida de Francia, un proyecto de la iniciativa privada que “también incluye el ajardinamiento de los tramos adyacentes del cauce del río”, coincidentes en este caso con la fachada posterior del edificio del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, y por tanto zona de importante promoción pública.

Esta intervención ha contemplado la instalación de un número total de diecinueve obras escultóricas ejecutadas en hierro, obras de carácter figurativo y estética vanguardista que pueblan el espacio creando un auténtico jardín de esculturas.

Centrado en el paisaje un sol representa Las inclemencias; en su entorno, La Caza, grupo de dos figuras, cazador y ciervo, El fuego, La siega, El llanto y La siesta. Próximas a éstas, Aliados, representación de un caballo, Escritura, El espantapájaros, Pescador, Toro, Pensadora, Forjador, Danza, Flamencos, Andante y Cantarera; en el extremo sur del recorrido, una gran Azada y abriendo el itinerario desde el norte El pastor.

Las esculturas están firmadas por su autor Lucas Karrvaz, nombre artístico del escultor Lucas Carrión Vázquez. Paralelamente, aunque sin relación con la iniciativa urbanística anterior, entre el año 2001 y 2002 se han emplazado al otro lado del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, en el ámbito del Umbráculo las siguientes obras escultóricas de reconocidos escultores valencianos: Motoret 2000, firmada por Miquel Navarro en el 2001 y situada a finales de ese mismo año en el acceso sur a este espacio; en su interior, coincidiendo con las escaleras centrales de acceso, figuran desde el año 2002 una obra en hierro de Ramón de Soto, Acceso, firmada en el 2000, y Sense títol, escultura en fibro-cemento de Joan Cardells fechada en el 2002, que estimamos la primera escultura pública de este artista en la ciudad de Valencia.

El último gran proyecto monumental cuya ejecución se lleva a cabo en la actualidad es obra del internacional artista valenciano Manolo Valdés, Mujer ibérica.

En el año 2007 se instalaron en el nuevo tramo de ajardinamiento en la Ciudad de las Artes y las Ciencias,  una decena de nuevas piezas en hierro forjado o cobre, representación de instrumentos y personajes de las artes escénicas, encargadas a los escultores Antonio Marín y Lucas Carrión.

Incremento de la inversión en la escultura monumental de Valencia, tanto de origen privado como de fondos públicos, es evidente. Pero también es reflejo, y síntoma de distorsión, de la actual instrumentalización de la obra escultórica en el espacio público.

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